lunes, julio 17, 2006

ANSIEDAD

Me escribe mi amigo Eduardo Acevedo. Transcribo sus palabras y me preparo para retomar mis comentarios.
J
Estoy preocupado a partir de hoy. Hay un síntoma que estoy observando de este gobierno que no es menor, más grave que eso, es mayor. Percibo ansiedad en su grado preliminar; es decir, un permanente estado de “expectación aprensiva”, que está asociada a preocupaciones excesivas en donde resulta difícil controlar este estado.

¿Será que el enmarcarse en 4 años los ha llevado a esto? De ser así, quiere decir que las expectativas y la cantidad de proyectos que este gobierno desea cumplir exceden a su posibilidad real de lograrlos. Aún cuando en la campaña se dijo que no se hacían promesas. Pero es indiscutible que quien aspira dirigir los destinos de un país sí tiene promesas, al menos íntimamente o, simplemente, no confesadas públicamente.

¿Será que es el primer gobierno de una presidente mujer? De ser así, le encuentro toda la razón, más aún cuando su antecesor hizo un buen gobierno y se fue excelentemente evaluado por el país y muy reconocido mundialmente. Pero es al mismo tiempo el desafío más potente que una persona pueda tener para potenciar al máximo sus potencialidades a partir de su experiencia. Trayectoria tiene y apoyo también.

¿Será que su visión es ambiciosa que bordea lo irrealizable? De ser así, es fácilmente solucionable; basta jerarquizar pensando en lo que es importante, no lo urgente, y darle un buen plan de acción al programa y usar bien los recursos disponibles.

¿Será que no ha sabido elegir a su equipo? De ser así, estaríamos reconociendo que este es el punto clave que conduce a la ansiedad. Cuando se quiere administrar un cambio complejo, que es necesario para emprender las acciones que este país requiere en esta etapa de su desarrollo, se plantea que se deben conjugar alineadamente cinco dimensiones claves: una visión clara, destrezas y habilidades, incentivos que vayan retroalimentando la confianza, recursos (materiales, económicos y humanos) y un buen plan de acción.

Si no hay una visión clara (estando presente todos las demás dimensiones) el resultado probable es la confusión. Si no hay incentivos reforzantes (estando presente todos las demás dimensiones) el resultado probable es obtener cambios graduales. Si no hay recursos (estando presente todos las demás dimensiones) el resultado probable es la frustración. Si no hay un plan de acción (estando presente todos las demás dimensiones) el resultado probable son las partidas falsas (ensayo y error) y….. si no hay destrezas (estando presente todos las demás dimensiones) el resultado probable es la ansiedad.

¿Será eso lo que está pasando?¿Falta de destrezas o habilidades tanto de las personas como del equipo? En buen chileno, ¿están los que deben estar?... o ¿el equipo no funciona hábilmente; es decir, como equipo? De ser así, esto le resta destreza… consecuentemente, potencia la ansiedad, que es un pésimo síntoma para realizar las cosas con el ritmo, precisión, acierto, bien orientado en los logros importantes, centrado en las reales necesidades de este país. Me temo que el equipo tiene un fuerte desbalance en términos del manejo de sus propias influencias, seguro que unos tienen más poder para influir sobre otros, y, seguro también, que son más asertivos que otros y, seguro, que las sensibilidades sociales son muy dispares. También agrego, que el modelo económico los tiene “atrapados” por quienes son los más influyentes al interior de ellos mismos.

Ansiedad es falta de destrezas, carencia de habilidades que, en equipo, se echan de menos. Conste, que no he nombrado la palabra “inteligencia”. No dudo de ello, pero sí afirmo que es insuficiente.

Igual mantengo mi esperanza de corregir; esa esperanza que he tenido toda mi vida y que siempre he depositado en quienes me representen, con ideas libertarias, humanistas, integradoras, sociales, por quienes menos tienen y más necesitan.
Eduardo Acevedo Daza
Socio LEAD Consultores Ltda.

1 comentario:

Paz dijo...

Coincido plenamente con que la atmosfera, aun a la distancia, huele a ansiedad y tension permanente. No es el mejor de los estados de animo para construir. Y es una lastima, porque asi parece que los cuatro años pasaran mas lento de lo que imaginabamos.

Que bueno que vuelves, Jaime.