jueves, octubre 29, 2009

De la edad

UNA DE LAS COSAS que me gusta de Frei es su promesa de ser puente de generaciones. Esto significa que él, desde La Moneda, abrirá espacios para que las personas jóvenes ocupen espacios en puestos de gobierno.
La verdad es que eso es algo muy bueno, pero no porque sean jóvenes, sino porque de ellos se espera que tengan ideas nuevas, procedimientos y estilos diferentes, otras prioridades y que todo ello ayude a que las decisiones sobre políticas públicas sean cada vez mejores.
Pero este tema de la edad, cronológica y mental, no tiene un solo sentido, sino que debe ser analizado con ponderación. Porque hay funciones para las que se requiere no sólo conocimientos y cursos de posgrado, sino también ponderación, sabiduría y experiencia. Y eso se consigue generalmente entre personas mayores. Por supuesto que hay otros que creen que por ser mayores - no estoy pensando sólo en Valdés – tienen derecho a decir cualquier cosa, como si no tuvieran responsabilidades políticas que emanan justamente de sus trayectorias, de sus liderazgos y de la deuda contraída por ellos con el pueblo y el partido que los llevó a las posiciones de conducción y de poder. Hay personas que deben saber retirarse, a riesgo de dar espectáculos lamentables. Creo que el ejemplo de Reagan en Estados Unidos puede ser muy orientador.
Ministros jóvenes, con alguna experiencia y con mucha audacia. Genial. Subsecretarios algo menos jóvenes y con experiencia en el estado, pues deben administrar en su calidad de jefes de servicio. Genial. (Y por supuesto que los subsecretarios jamás subroguen a un Ministro, invento de la época militar propio de los regimientos pero no de la política).
Poder a “jóvenes ambiciosos” a cargo de organismos como el Consejo Superior de Educación, el Consejo para la Transparencia, el Tribunal Constitucional o la Contraloría es un error gravísimo, pues en esos organismos se necesita ponderación, prudencia, sapiencia, inteligencia y experiencia. Los hechos actuales demuestran que estas personas que hoy ejercen esos cargos no han tenido ninguna de esas características, salvo inteligencia, ocasionando conflictos mayores que los que tratan de resolver. Se les nota la inmadurez, la inexperiencia de Estado, la ambición de figurar y el deseo de sentirse poderosos, todo lo cual trae como resultado decisiones inadecuadas para la marcha del país. Ellos creen que están por sobre el Estado y, ciertamente, sobre el gobierno. Incluso más, hay quienes creen que u conflicto entre la Contraloría y el gobierno es un conflicto entre “poderes del Estado”.
¡Qué venga gente joven, pero que no se vayan todos los viejos!

2 comentarios:

Antonio Lara dijo...

Jaime, estoy en total desacuerdo contigo, ni jovenes ni viejos: menos cuoteo rasca, gente que se la pueda y que no vaya a aprender a los cargos y que tengan experiencia política y no la denosten como una buena parte de "las autoridades de este gobierno". Es ridicula la ecuación:
Gabinete= 50% jovenes+ 50% mujeres ¿+....+?
Igual que en los partidos si quieren poder que los jovenes se lo ganen, así ha sido siempre!!
saludos

Leonardo dijo...

Jaime: ¡qué bueno es poder opinar pública y libremente! Me parece que en lo del recambio de equipos, más que jóvenes o viejos, la cuestión es contar con gente entrenada, capacitada, proactiva, empática. Claro que la experiencia importa. No hay que despreciarla. Como siempre, el éxito estrá en contar con una buena mezcla de jóvenes y de "viejos".
Leonardo Jara